‘LA MODA, UNA ACTITUD’. #46zeronou 09/02/2018 Urban VLC

Escrito el 09. Feb, 2018 por en Blog

Abadfotografia

Entre admiradores e incondicionales, bloggers, influyentes y seguidores camina la moda a paso firme por calles y plazas, por alamedas y mercados, con la consigna del cambio. Cambio de modelo de consumo, cambio de modelo de producción y cambio de modelo de exhibición hacia un mundo más sostenible.

La parte pedagógica del proyecto Artenblanc me ha permitido esta semana en la Ciutat de l’Aprenent, entre otras satisfacciones, la de tomar el pulso a los nuevos relevos, de aquellos que dentro de poco llevarán la rienda de lo que nos pondremos, o de quienes aprenderemos lo que nos tenemos que poner y de cómo patronarlo y coserlo.

Una evaluación en donde la parte artística, la parte artesana y el futuro comprador serán, en la práctica, una misma cosa. Un modelo de actividad en el que la diferenciación será el argumento para enamorarse de un outfit, y la sostenibilidad el parámetro que influirá en el precio final.

La industria de la moda camina a la deriva entre aquellos que parecen no saber adónde van, construyendo una dinámica de fabricación en la que no miran a la cara los acontecimientos, sino que prefieren hacerlo hacia otro lado con problemas tan acuciantes como el cambio climático, la contaminación (la moda es la segunda industria que más contamina) o la explotación de personas.

Es necesaria la etiqueta no solo de su procedencia sino de su soportabilidad medioambiental para decantarnos hacia la posible compra: paguemos por la mano de obra su precio justo mejorando los procesos de fabricación, utilicemos materiales sostenibles y reciclables cerrando el círculo del consumo, pero, sobre todo, apoyemos no solo a la moda española sino a la procedencia española.

El made in Spain de diseño y factura hará de nuestro entorno un hábitat mejor. En el proyecto expositivo Artenblanc, que se puede visitar en el Monasterio de San Miguel de los Reyes hasta el día 18, vamos a encontrar talento suficiente como para seducirnos y hacernos pagar lo justo y preceptivo.

Los jóvenes siguen preocupados por cómo conseguir trabajo dentro de un sistema en el que la mano de obra está vilipendiada y la creatividad olvidada. La pregunta del millón: ¿qué van a hacer las futuras generaciones si la producción se marcha a países baratos y el diseño no se valora?

Y, por si faltara algo: ¿cómo vamos a vestirnos con un sueldo mileurista teniendo en cuenta que hemos de alimentarnos, pagar el alquiler y, en algunos casos, dar educación a nuestros hijos?

Ahí está la respuesta: cambiando el modelo de consumo, eliminando barreras generacionales y de género, y preguntando además a todos y por todo, seremos capaces de cambiar el comportamiento de producción y la procedencia de los materiales utilizados.

En nuestra globalidad, apostemos por la local globalización y por lo nuestro teniendo muy presente que la moda, queridos jóvenes, como diría Ramón Fano y como broma final, ‘’mata, pero no engorda’’.

ciudad del aprendiz