‘LIVE FROM NEW YORK (O CASI)’. Moda 15/09/2017 Urban VLC

Escrito el 15. Sep, 2017 por en Blog

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Un paseo de moda y Frexit por el Meatpacking

Que la moda es cíclica ya lo sabemos. Idas, venidas, bailes de nombres, cambios en emplazamientos y en modos de comunicar…, y en Nueva York no iba a ser menos, sino más y mejor, por eso es la gran metrópoli y allí nacen y renacen movimientos y tendencias.

Aquí se respira todo, fashionismo, cosmopolitismo, artismo y foodismo, todo empacado en una maleta y traído desde cualquier parte del mundo para abrirla en el centro de la moda en Meatpacking, en pleno Chelsea, no importa que sea en el Skylight, en la p… calle o en el estudio de un fotógrafo. Sybilla, sin ir más lejos, hará lo propio en Madrid, durante Cibeles, en una fiesta en el Club Matador.

A mitad de camino entre lo mínimamente imprescindible unido al boato de las siglas NYFW, The Shows, del 7 al 13 de septiembre desfilan las novedades y los consagrados que aún quedan, y parece que el rumbo ahora se dirige hacia reconquistar la calle y apostar por el negocio sin, por ello, descuidar la puesta en escena. Pero, todo esto, con un (o el) fin de siempre: mostrar colecciones.

Desde NYC y su Fashion Week, de la que ya se rumorea que será la última en Skylight Clarkson SQ por poco glamourosa y demasiado industrial (fíjate!, a mí me gusta más, porque aparenta menos que las románticas carpas del antiguo Bryant Park). En la sede de prensa, en el edificio Clarkson, hay más movimiento de modelos que en el desfile de Chanel bajo la Tour Eiffel de París.

Pero así es la vida, la espantà de algunos diseñadores insignia de la Gran Manzana deriva hacia París, una especie de Frexit particular que puede hasta debilitar la convocatoria en este particular torbellino de la moda que nos pisa los talones.

Pero, afortunadamente y sin que aún haya terminado su evolución, parece que el desastre del huracán Irma no ha ido a más, al igual que tampoco han ido a más las puestas en escena, que están siendo discretas aunque con mucha pincelada magistral. Detalle a resaltar es la tendencia espectacular entre el público más joven, el trans (se ve que Palomo Spain ha dejado huella en NY).

Desde su llegada a Calvin Klein, el belga Raf Simons ha continuado con la crítica (y artística) revisión de la América rural, pasada y actual, al igual que hicieron muchos fotógrafos, pintores y cineastas. Casi idénticas referencias en su colección de la presente temporada y la agridulce sensación que provoca el tema, posiblemente la mejor puesta hasta el momento.

A Tom Ford no hay FW que se le resista. Milán, París, Londres, Los Ángeles y ahora inaugurando la de NY por todo lo alto con un autohomenaje a las siluetas que le encumbraron en sus épocas cuando formaba parte de las filas de Gucci y Saint Laurent.

Pero las mayores y más agradables sorpresas, por el momento, las han dado firmas como Desigual (la única firma española en la pasarela oficial) con una magnífica puesta en escena, muy comentada entre los fotógrafos a quienes les fue difícil seguirla por la cantidad de bailoteo y movimiento singular, donde su renovado estilo lleva la firma del mítico Jean-Paul Goude, gran fichaje. Y Victoria Beckham, ya más una realidad que una ficción que se postula como una de las it-design-girls del panorama mundial, con una colección magistral en la que una paleta cromática más que apetecible se ha unido a estratégicos volantes y pliegues. 

Custo Barcelona, fuera de la pasarela al igual que Delpozo, con una colección rejuvenecida fiel a su estilo, incorporando tintes hip-hoperos y deportivos a sus prendas dando como resultado unas  mezclas de materiales que consiguen dar un movimiento fluido y renovador a sus prendas jogging.

Despago y sorpresa en un solo día. Shayne Oliver abandonaba, tras temporadas de exitosas y curradas piezas, su controvertida firma Hood by Air para hacerse cargo nada menos del renacer de Helmut Lang. Pues bien, finalmente hemos visto más HbA que a Helmut Lang. Ya está, y así ha sido.

También se han visto colecciones agradables como la de Carolina Herrera en el MoMA o como el nuevo rumbo emprendido por Laura Kim y Fernando García, que se estrenaban como directores creativos en Oscar de la Renta, otro de los grandes y esperados hitos de esta pasarela, cuyos vestidos principescos se actualizan y conviven con bonitas T-shirts con mensaje, denim estructurado y preciosos looks en piel para el día.

Y, aunque mucho menos conocido por las Europas, un desfile que me ha causado buen feeling por su maestría con la aguja artesanal de toda la vida ha sido la puesta en escena de China Fashion Collective, en la que destacar las propuestas nupciales de Tsai Meiyue y la joven couturier Vancy Law.

Y nos llega la noche en la pasarela. El restaurante preferido por la fash neoyorquina es el Cipriani Downtown, en el que hemos coincidido con caras conocidísimas de Hollywood como Adrien Brody, o españolas como Paco Caro, el séquito de Josep Font o a la misma Ágatha Ruiz de la Prada. Otro de los lugares mayormente frecuentado por modelos y fashionistas sigue siendo el mítico Buddakan para que todo se siga cociendo en los alrededores de la 14 con los Piers del Hudson, en donde la disco Le Bain del hotel The Top of the Standard, hasta los topes y hasta altas horas, emulaba al mismísimo y divino Studio 54 en los 70.

Pero ha habido mucho, muchísimo más, una actividad incesante que no duerme y no hace otra cosa que reinventarse y regenerarse cada temporada: el Verano del 18 acaba de comenzar y el círculo se vuelve a abrir. Con los cambios, las –exits, las vueltas y demás quebraderos de cabeza, Nueva York siempre estará de moda y la moda estará en Nueva York.

Al fin y al cabo, la industria es un negocio al que cada vez menos firmas pueden acceder, ya que el coste medio de un desfile standard de una firma participando en la NYFW puede rondar los 100.000 US$. Y, eso, sin hablar de los grandes shows.

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