‘Ponte un Jota Vé (JB)’ · Texto Josep Lozano en catálogo ‘Verdú. Obra Gráfica y Múltiples 1977-2017′

Escrito el 06. jul, 2018 por en Blog

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Dialogar con la obra gráfica de Joan Verdú es tener que desarrollar parámetros estilísticos y técnicos, de la misma manera que lo haríamos si tuviéramos que hablar de su pintura.

Nos vamos a ver con las mismas etapas que evolucionan e involucionan, que ya son parte también de sus obras y de sus exposiciones, con todo el sentido del artista, porque forman inclusivamente parte de ellas: en todas sus series existe obra gráfica.

Las diferentes técnicas que Verdú emplea para contar sus conveniencias no tienen fin; no solo es hablar de las mismas influencias que imperan en su pintura, del mismo tratamiento gráfico en la organización de la propia obra, de la misma plasticidad… en el camino no habrá barrera entre lienzo y material impreso: sea cual fuere el método utilizado, solo se verá pintura escrita.

A veces, Joan se inspira en la propia técnica; otras, en su propia pintura. En ambos casos le motiva siempre la propia grandeza del mensaje. Quizá en su obra gráfica se siente más libre, huye del encorsetamiento artístico al que le encuentra una solución mecánica, y se deja llevar por la creación que a su vez impulsa, argumentando nuevos recursos en su propia expresión.

A Verdú le hemos visto haciendo escultura, fotografía, collage, publi-arte, performance… y por supuesto, pintando; en todas las argucias estilísticas ha sido inexorable consigo mismo e inexorable con la rutina de la técnica.

Le fascinaba la imprenta. Para él era necesario y vital asistir, estar, corregir y ver surgir cualquier tipo de estampación que había planeado hasta el mínimo detalle comenzando por su libreta y perfeccionando, como haría el mismísimo Klein, sus azules, sus gamas de verdes, por supuesto sus rojos y sus amarillos, y no me perdonaría olvidarme de los metalizados, de los que hasta abusa en su última etapa. Eso sí, siempre subrayado todo, como buen calígrafo que pinta, por el negro, sin dejar de lado la materia sobre la que estampa.

Se fascinaba cada vez que descubría un nuevo proceso o un adelanto utilizado para otros neceseres que no eran los artísticos. Y como sus admirados Beuys, Warhol o Duchamp, aprovechaba hasta el último resorte del que disponía, y así no dudaba en plantear obra gráfica sobre plástico, o utilizar la misma técnica de estampación propia de ls señales de tráfico porque acababa de descubrir una  fábrica cercana a su casa que le ofrecía la posibilidad de resolver su obra con otra plasticidad. Así nacen algunas series sin otro objetivo en primera instancia.

Y como el pintor que escribe, va a seguir utilizando los pictogramas comunes que nos encontramos por doquier, transformándolos en el sinsentido de la vida u otra manera de verlos. Así nacen ‘POTS’, ‘Possible Danger Elle’ o ‘En este local o Lea las instrucciones’.

Pero Verdú también se siente atraído y atrapado por los utensilios que le permiten retroceder en el tiempo y a lo ‘’ready made’’ hacerlos desembarcar en la latitud de la denuncia creativa.

La serie ‘Material Dionisiaco‘’ precede al fascinante mundo de ‘Holes’, que explora hasta la saciedad en cualquier elemento que le sirva para justificar el doble sentido de los mismos agujeros.

Y así llegamos a su recientes ‘Tres horas antes’ o ‘Big Potato’, de la que su amigo y restaurador Joaquín Schmit, sigue conservando el original tubérculo después de ser manipulado, y que tanto fascinó al artista cuando se dio cuenta de que ese mundo tan inexplorado y oscuro que hay en el interior de un agujero –para él negro-, se podía esconder algo tan simple: las perfectas mordeduras de las patatas que aparecían en los guisos del cocinero dejaban tras de sí un tubérculo agujereado cuya explicación devenía en simpleza.

Nos remontamos a su primera pieza gráfica en los 70, porque en el itinerario de la extensa producción verduniana nos vamos a encontrar siempre con una vuelta de tuerca que encaja perfectamente en su vida, pero sin embargo, en esta primera obra seriada (no se le pude calificar exactamente de obra gráfica), la técnica sorprende porque el joven pintor, con su afán de dejar rastro de su producción elabora una serie de 13 piezas que construye de una forma mecánica pero no mecánicamente.

Utiliza plantillas y reproduce sus ‘Llavis’ uno a uno con aerógrafo y plantillas. Le interesa la belleza pero también le interesa la imperfección, y unido a sus escasos 20 años consigue una obra que con el tiempo se convertirá en básica para entender sus piruetas estilísticas y confundirnos con lo que se ve y se intuye, pero que sin darnos cuenta nos atrapa.

Mención aparte merecen sus autorretratos, en los que sin lugar a dudas el múltiple ‘Molt fràgil’ investiga en tres planos la inestabilidad de la mente. No hay que olvidar que al artista este dilema le preocupa y le ocupa. Y además, se topará con un nuevo reto que habrá de solucionar mecánicamente y que se complicará más si cabe al unir diferentes materias en su composición (cristal, madera, papel…).

Joan comienza muy temprano a construir un abecedario a través de una simbología pictórica que hay que aprenderse para poder descifrarla. El observador por supuesto va a poder interpretarlo aún sin conocer estas enseñanzas, pero si además de provocador, además de divertido, a veces incluso violento en sus manifestaciones… si te adentras en su mundo, vamos a poder todavía conocer más profundamente el relato que nos habla de la aventura de su manera de sentir el arte.

En la obra gráfica, como buen iconoclasta, no deja títere con cabeza, tergiversando conocidas marcas multinacionales para enviar mensajes insolentes, anticonsumo y, por descontado, formalmente incorrectos.

Sus obras ‘NO VEA’, ‘VICE’, ‘Nerit’, ‘CARMEN’, ‘DailyLand’… responden a esa manera que entiende el pintor transgrediendo el ámbito de la publicidad para contar lo que siente por ella.

Dos de sus últimas producciones merecen una parada del espectador en el recorrido para el examen del mensaje.

Sin ningún tipo de elemento gráfico que la haga más atractiva, reproduce y seria ‘’EN ESTE LOCAL ESTÁ PERMITIDO EL CONSUMO DE SUEÑOS Y OTRAS SUSTANCIAS INCONSCIENTES’’, para dejarnos absolutamente desnudos ante la estupidez y la mediocridad humana.

No contento con ello, crea una segunda obra de las mismas características, aprovechando una advertencia médica: ‘Lea las instrucciones de esta obra de arte, y consulte a algún crítico’.

Y como buen doctor del alma, te recetará una buena dosis de lucidez para poder tragar bien la pócima de estos prescriptores.

Josep Lozano Pastor
Coleccionista y Amigo
 
Creo que la vía del arte no constituye una experimentación ni una investigación, sino más bien una exploración’’. Joan Verdú