‘RECYCLE’. #46zeronou 23/03/2018 Urban VLC

Escrito el 23. Mar, 2018 por en Blog

29496604_1912023598838690_3216859312590458787_nSi la industria de la moda es una de las más contaminantes que existen sobre la faz de la tierra, detrás del sector petroquímico, y nosotros somos consumidores ávidos de ropa, será pues como el dicho: si es blanco y en botella… Entonces, algo tendremos que hacer.

Me gustaría creer que los grandes de la comercialización se alían realmente con el mundo de la sostenibilidad y no solo es postureo ecológico. La moda mueve miles de millones y ocupa y baña transversalmente a prácticamente todos los sectores de productividad con miles de puestos de trabajo y aguatando el ranking del PIB del primer mundo.

Leía recientemente en Levante-EMV que El Corte Inglés se ha aliado con Hilaturas Ferre de Banyeres para fabricar ropa con su hilo reciclado, fibras que ya utiliza también Inditex, H&M o Calvin Klein, en lo que se está empezando a llamar una ‘neoindustrialización’ que parte de las campañas de recogida de prendas usadas en toda España, en colaboración con Cáritas, entre otras ONG.

No es el único ejemplo, la empresa Belda Llorens, también en la misma localidad, ha sido elegida por Inditex para elaborar varios artículos con su ‘’hilo sostenible’’.

Es interesante porque se asume con la utilización de la firma un código de conducta en el que se exigen una serie de estándares entre los que se encuentran ‘’la protección de los derechos humanos y la promoción de la normativa laboral internacional, salud y seguridad el producto, así como aspectos medioambientales’’.

¿Estamos pues en el año donde la sostenibilidad en el sector se verá respaldada en el ámbito comercial del mercado? Me gustaría pensar que en la próxima celebración de las más importantes ferias de hilaturas, como Heimtextil en Fráncfort, con más de 2.500 expositores de más de 60 países, o la Filo en Milán, la conciencia eco-sostenible de la moda no se trate de una estrategia económica más, sino realmente una nueva tendencia que minimice la generación de residuos con el reciclaje, no solo a través de la reutilización de las propias prendas, materiales o recursos, sino que en el modelo de producción esté implícita la conciencia sostenible, ahorrando agua y pesticidas.

La industria textil tiene que comportarse sin cinismo ante la sociedad consumidora que le da vida, y el consumidor tiene que empezar a exigir el poder conocer a través de las etiquetas: cómo está hecha la prenda y con qué, quién la ha hecho, de dónde viene y de qué modo se ha realizado… incluso la aparición de una especie de semáforo que alerte de su grado de compromiso social.

El precio no lo es todo, y antes de comprar hay que ser consecuentes con nuestra manera de pensar y con el entorno en el que vivimos. Los primeros eslóganes de las 3R siguen más de moda que nunca: reducir, reciclar y reutilizar.