‘TALLA Ú’. #46zeronou 14/09/2018 Levante EMV

Escrito el 17. sep, 2018 por en Blog

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Hay muchos eslabones en la cadena del mundo de la moda que están cambiando, y si duda alguna, el modelo de consumo es posiblemente la parte que más nos está sorprendiendo. La innovación en los tejidos y en las hechuras es algo asumido y ya nada nos extraña en lo que se muestra en las pasarelas. En algunas de ellas se concentra tal nivel de polímeros, que si a alguien se le ocurriera fumar en la sala y echar la cerilla al suelo, ¡arderíamos como Fallas!

Dejado atrás los derivados del petróleo, qué tiempos aquellos los del lino y de la arruga es bella, en los que ser natural y sencillo era ser cool: la lana virgen, el algodón cien por cien, el punto hecho a mano… ideales todos superados por la fast-fashion y el low-cost.

Pero lo que traigo a colación raya ya el cinismo en cuanto al compromiso con la identidad y el volumen de las personas creando la talla Ú(nica). Estudios de tallaje y de morfología se van al traste con solo un producto… y el que pueda que se lo ponga, y la que no que pida el libro de reclamaciones y sugerencias.

Imagínense la cantidad de mofas y burlas que en torno a la crueldad humana pueden llegar a crear sobre alguien que no sea capaz de calarse la camiseta o el pant sobre su cuerpo. Estoy pensando mayormente en la cantidad de niñas y con los graves problemas de alteraciones metabólicas y de identidad que existen, pues ahora se complica un poco más el tema si pretenden seguir las tendencias de algunas inconscientes instagramers, que advocan por prendas de esta índole llamándolas indirectamente ‘gordas’ si no pueden ponérselas.

A veces se culpa a las tendencias y a algunos diseñadores por utilizar modelos de una determinada talla, hecho que se está regulando y sobre el que se están tomando medidas muy serias; sin embargo, nadie culpa a algunos fabricantes de moda rápida por la falta de empatía y en pro del negocio, porque resulta mucho más barato fabricar una sola talla con un solo tejido y, si puedes, puedes, y si no cambia de marca.

En la época en la que ya muchos nos planteamos que ‘’si compras excesivamente barato, pregúntate quién y cómo lo hacen’’, parece que, además y para más inri, habría que añadir que si la estadística marca una determinada cantidad de gente con una talla estandarizada, o pesas y mides lo que la industria te dicta, o te quedas sin poderte ajustar ese determinado ítem, aunque la influencer de turno diga que es lo más cool, que para eso la contratan y le pagan.

La cultura de moda exige compromiso social y sentido común, destacando lo que se denomina conciencia responsable y que pasa por fabricar para un sector cuanto más amplio mejor, sin trabas de identidad, talla y sostenibilidad.

Esta columna va dedicada a la industria de la moda que está al alcance de todos, que adolece muchas veces de corresponsabilidad.